Por. Luis Fernando Dávila
En el Semanario “Desde la Fe”, la Iglesia católica denunció que desde diciembre de 2013 ya se venían haciendo públicas las evidencias sobre la “descomposición” del estado de Guerrero, las cuales “fueron echadas en saco roto”.
Explica que en diciembre de 2013, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) hizo público un informe especial donde hablaba sobre los grupos de autodefensa y la seguridad pública que había en el estado de Guerrero.
“El Ombudsman reveló la bomba de tiempo, el rezago social y la pobreza del botín llamado Guerrero, entidad abandonada a su suerte, víctima de políticos y del crimen organizado”, se lee en el semanario.
Refiere que civiles se vieron obligados a tomar las armas y con ello se dio el surgimiento de las autodefensas en el estado, ante las estrategias ineficaces del gobierno.
“Regida por un antiguo priista y perredista por conveniencia, la entidad de Ángel Aguirre Rivero se sumó a la espiral de muerte que tuvo su máximo en el hallazgo de las fosas de Iguala, donde fueron sacrificadas veintiocho personas”, se señala.












