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Fallece el escritor García Márquez – INFORMATIVO MÉXICO

Fallece el escritor García Márquez

garciaPor Redacción

El escritor Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 6 de marzo, 1927) falleció la tarde de este jueves 17 de abril en su casa de la Ciudad de México. El presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, expresó el pésame a la familia por la pérdida de uno de los escritores más importantes en la historia de la literatura.

Con su partida, Gabo deja querencias y amores, deja una patria natal y muchas adoptivas; deja familias, como los Buendía, que vivirán eternamente, así como fulgores y oscuridades en los ámbitos a los que se dedicó en cuerpo y alma como la literatura, el periodismo y el cine. Sus lectores pueden regocijarse, porque a través de su obra seguirán teniendo al Gabo, lo han tenido siempre.

Su vida en México

La llegada del escritor a la tierra del tequila a finales de la década de los cincuenta fue descrito por él mismo, con un sentido del humor muy colombiano, como “el encontronazo entre la guayaba y el chile para dar paso a un nuevo sabor”. Nuestro país fue fundamental en la vida del Gabo “Sin los recuerdos que me inspiró México nunca podría haber escrito Cien años de soledad, confesó en varias ocasiones a sus amigos más cercanos.

El poeta y escritor Álvaro Mutis se convirtió en su guía en tierras mexicanas cuando él y Mercedes llegaron con el pequeño Rodrigo de tres años y los alojó en el edificio Bonampak de la calle de Mérida, en la colonia Roma y después en Renán 21 en la colonia Anzures, el cual estaba amueblado solamente con un colchón doble en el suelo, una mesa, un par de sillas y un moisés para el pequeño Rodrigo. Al cabo de tres años nacería en México su hijo Gonzalo.

Encontrar trabajo fue una tarea difícil, aun cuando Mutis y otros amigos como Juan García Ponce lo promocionaban a diestra y siniestra como uno de los más sólidos autores de América Latina.

A veces surgía alguna oportunidad, pero sus papeles de residencia no estaban del todo en orden y los pagos se atrasaban constantemente. Mercedes y el Gabo se formaban entonces durante horas en la Secretaría de Gobernación para realizar aquellos trámites.

Mercedes tenía la costumbre de no interrumpir al Gabo cuando escribía, pese a la cada vez más precaria situación económica. Al casero se le llegaron a deber hasta seis meses de renta y una cantidad similar al carnicero. Ella recurrió al empeño de joyas, del televisor y otros aparatos, e incluso solicitó un préstamo por el Opel blanco, auto adquirido con los últimos ahorros del premio otorgado por La mala hora.

Su primer contacto con la literatura mexicana fue gracias a dos libros que una tarde le trajo Álvaro Mutis llamados Pedro Páramo y El llano en llamas. “Tienes que leerlos para que aprendas como se debe escribir”, le dijo su amigo, sin saber el impacto que ocasionaría en Gabriel, quien quedó pasmado con la riqueza de estilo de Juan Rulfo.

Se dice que la primera lectura de ambos libros la hizo en sólo dos días y que en adelante los cargaba como una Biblia en el bolsillo del saco para recitar a cuanto amigo se encontrara frases y hasta párrafos enteros.

Pero a la par de ese primer acercamiento con los autores nacionales, las deudas se acumulaban día con día, el casero tocaba a la puerta de forma cada vez más grosera y Gabriel aceptó realizar colaboraciones para la Revista Universidad de México y gracias a su amigo Max Aub, entonces director de Radio Universidad, tuvo una serie de intervenciones habladas para la estación.

Cuando en 1962 nació Gonzalo, su segundo hijo, el colombiano recibió las esperadas regalías atrasadas de sus novelas El coronel no tiene quien le escriba, Los funerales de Mamá Grande y La mala hora, y con ese dinero se mudó del departamento de la colonia Anzures a una casa más confortable ubicada en Ixtáccihualt 88, en la colonia Florida.

Fuente. Conaculta

 

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